Las plantas que viven en macetas tienen un problema: cuando se comen los nutrientes de la tierra que les pusiste, no pueden alargar sus raíces para buscar más. Si no las alimentas tú, dejarán de crecer.
Antes de comprar fertilizantes químicos caros en botellas de plástico, echa un vistazo a tu cubo de basura orgánica. Ahí tienes nitrógeno, potasio y calcio puro esperando a ser utilizado.
Atención: Nunca eches estos restos tal cual sobre la tierra de la maceta, porque se pudrirán, olerán mal y atraerán mosquitas. Así es como debes prepararlos:
1. El «Red Bull» de Potasio: Té de plátano
El potasio es el mineral que las plantas necesitan para dar flores y frutos grandes (imprescindible si tienes tomates o pimientos).
- La receta: Guarda 3 o 4 cáscaras de plátano, córtalas en trozos pequeños y hiérvelas en una olla con un litro de agua durante 15 minutos.
- Deja que el líquido se enfríe, cuélalo y mézclalo con otro litro de agua limpia. Riega tus plantas con este «té» una vez cada dos semanas. ¡Verás cómo explotan de flores!
2. El empujón verde: Posos de café
El café usado está cargado de nitrógeno, que es el «motor» que usan las plantas para sacar hojas verdes gigantes (ideal para lechugas, espinacas o albahaca).
- Cómo usarlo: No lo eches húmedo recién salido de la cafetera porque creará moho. Extiende los posos en un plato al sol durante un par de días hasta que estén secos como arena.
- Luego, espolvorea una capita muy fina sobre la tierra de tus macetas y rasca un poco con un tenedor para mezclarlo.
3. Escudo contra la pudrición: Cáscaras de huevo
¿A tus tomates se les pone el culo negro antes de madurar? Eso es falta de calcio. Las cáscaras de huevo son un 95% calcio puro.
- Cómo usarlas: Lávalas bien, déjalas secar y machácalas en un mortero o picadora hasta que se hagan polvo (si las echas en trozos grandes tardarán años en descomponerse). Espolvorea este polvo mágico alrededor del tallo de tus plantas.
